Linares es una localidad y municipio situada en la provincia de Jaén, en la Comunidad Autónoma de Andalucía, España.
Se localiza en las estribaciones de Sierra Morena y tiene una situación privilegiada por ser encrucijada de caminos y por su riqueza agrícola, pecuaria y minera.
Actualmente Linares es una ciudad moderna, vanguardista y bien comunicada en pleno proceso de crecimiento que se ha caracterizado por ser uno de los municipios más importantes de Andalucía debido a su pionera y floreciente industria. Con sus cerca de 65.000 habitantes es la segunda ciudad más poblada de la provincia después de Jaén capital.
Los primeros datos que se conservan referentes a Linares proceden de tiempos anteriores a la reconquista, aunque esta población existía desde muchos siglos antes bajo el nombre de Cástulo, cuyo desplazamiento de población en el siglo XI para alojarse en los alrededores del castillo dio lugar a lo que hoy se conoce como Linares. El actual Linares nació como un emplazamiento estratégico de la ciudad de Cástulo sobre una elevación del terreno para vigilar sus alrededores. Cuando esta zona fue conquistada por los musulmanes, éstos se asentaron sobre el emplazamiento estratégico romano.
En 1227, el rey Fernando III de Castilla conquista el castillo de Linares, sitio que fue utilizado por los cristianos durante la conquista de Andalucía, siéndole concedidos durante este tiempo privilegios al pueblo que serían respetados por los sucesivos reyes castellanos, quedando incluida Linares dentro del territorio de realengo que formaba la villa de Baeza.
En el siglo XVI Linares pasa por una etapa de gran crecimiento demográfico y económico debido al auge agrícola y ganadero, lo que se materializa en la obtención de título de Villa de manos del rey Felipe II de España.
En los siglos XVII y XVIII, paralelamente a la agricultura y la ganadería empieza a desarrollarse con fuerza la explotación de minas de plomo en el municipio. No obstante, se conservan en el archivo de Simancas datos sobre la aportación de plomo de Linares en la construcción de El Escorial en el siglo XVI. Dicho auge en la minería se traduce en una producción de doscientas mil a trescientas mil arrobas al año, que tienen como destino principalmente la fabricación de material de guerra. Esta bonanza y su consecuente crecimiento demográfico convierten a Linares en un importante núcleo económico en Andalucía durante el siglo XIX y mitad del XX.
Es en el año 1875 cuando, por Real Decreto, el rey Alfonso XII de España concede a Linares el título de Ciudad.
El desarrollo de Linares durante el siglo XIX y XX no se habría producido sin la existencia del ferrocarril, que permitió la unión del municipio con prácticamente todo el territorio nacional, y la inversión de capital extranjero, principalmente desde el Reino Unido, lo cual modernizó la extracción y dio lugar a la existencia de consulados en la ciudad.
Ya mediado el siglo XX, se comprueba que el plomo es un material tóxico para algunos de sus principales usos, como la fabricación de cañerías, lo que provoca una caída muy importante de su precio en el mercado, y el paulatino cierre de las minas en Linares, siendo la mina de la Cruz la última en cerrar en 1991, lo que pone punto y final a una importante etapa de la ciudad y la necesaria conversión de la economía de la misma.